Cómo saber si te han hackeado una cuenta (y qué hacer paso a paso)

Un aviso de inicio de sesión desde una ciudad en la que no has estado, un contacto que te pregunta por un mensaje que no enviaste o un código de verificación que llega sin que lo pidas: son pistas de que alguien puede estar dentro de una de tus cuentas. No hace falta entrar en pánico, pero sí actuar rápido y en el orden correcto. Aquí tienes cómo confirmarlo y qué hacer paso a paso.

Señales de que tu cuenta está comprometida

Ninguna señal por sí sola es una prueba definitiva, pero si ves una o varias de estas, trátalo como un incidente hasta que demuestres lo contrario.

  • Avisos de actividad que no has hecho. Correos o notificaciones de «nuevo inicio de sesión», «tu contraseña se ha cambiado» o «se ha añadido un dispositivo» que no reconoces. Compruébalo entrando tú en la cuenta, no desde el enlace del aviso: los avisos falsos son un clásico del phishing.
  • Mensajes enviados que no reconoces. Publicaciones, mensajes privados o correos en tu bandeja de enviados que no escribiste. Suelen ser enlaces o peticiones de dinero a tus contactos.
  • Códigos de verificación que no has pedido. Si te llegan SMS o correos con códigos de acceso sin que hayas intentado entrar, alguien tiene tu contraseña o la está probando. Y si después alguien te escribe pidiéndote «ese código que te ha llegado por error», es un intento de robo: no lo compartas nunca.
  • Sesiones o dispositivos desconocidos. Casi todos los servicios grandes muestran en su apartado de seguridad las sesiones abiertas y los dispositivos conectados. Un móvil que no es tuyo o una ubicación extraña es una alarma clara. En WhatsApp, revisa «Dispositivos vinculados».
  • Reglas de reenvío o filtros que no creaste. Es un truco muy discreto: el intruso configura tu correo para que se reenvíe una copia a su dirección o para que ciertos mensajes, como los avisos de seguridad, vayan directos a la papelera. En Gmail míralo en la configuración de reenvío y en los filtros; en Outlook, en las reglas.
  • Cambios en el correo o el teléfono de recuperación. Si el correo alternativo o el número de móvil asociado ya no son los tuyos, alguien está preparando el terreno para quedarse con la cuenta aunque cambies la contraseña.

Hay una señal más que no depende de la cuenta, sino del móvil: si de repente te quedas sin cobertura ni servicio sin motivo aparente, llama a tu operador desde otro teléfono. Un duplicado de tu SIM en manos de un tercero le permitiría recibir tus SMS de verificación.

Comprueba si tu correo aparece en filtraciones

Muchas cuentas no caen por un ataque sofisticado, sino porque la contraseña salió en la filtración de algún servicio y alguien la prueba en otros sitios. Para saber si tu dirección figura en filtraciones conocidas, entra en Have I Been Pwned, escribe tu correo y verás en qué brechas públicas aparece y qué tipo de datos se expusieron: contraseñas, teléfonos, direcciones…

Dos matices. Si aparece, no significa que te hayan hackeado, sino que esos datos circulan y debes cambiar la contraseña de ese servicio y de cualquier otro donde la repitieras. Si no aparece, tampoco es garantía de nada: solo recoge filtraciones que se han hecho públicas. El propio servicio te deja suscribirte para recibir un aviso si tu correo sale en una filtración futura.

De paso, si te llega un correo que asegura haberte grabado con la webcam y como «prueba» muestra una contraseña tuya antigua, casi seguro la han sacado de una filtración. Es extorsión de manual: no pagues, no respondas y cambia esa contraseña si aún la usas en algún sitio.

Qué hacer paso a paso

El orden importa. Empieza por tu correo principal, porque es la llave con la que se restablecen casi todas las demás cuentas, y sigue después con la cuenta afectada.

  1. Cambia la contraseña desde un dispositivo de confianza. Si sospechas que tu ordenador o tu móvil tienen malware, no los uses para esto: el programa podría capturar también la nueva. Elige una contraseña larga, única y que no hayas usado nunca.
  2. Cierra todas las sesiones. Busca en los ajustes de seguridad la opción de cerrar sesión en todos los dispositivos. Cambiar la contraseña no siempre expulsa a quien ya estaba dentro.
  3. Revisa la recuperación y los reenvíos. Corrige el correo y el teléfono alternativos, borra las reglas de reenvío y los filtros que no sean tuyos y repasa las preguntas de seguridad si el servicio aún las usa.
  4. Activa la verificación en dos pasos. Mejor con una app de autenticación o una llave de seguridad física que con SMS, aunque el SMS es mucho mejor que nada. Guarda los códigos de respaldo en un lugar seguro.
  5. Revisa las apps conectadas. Muchas cuentas permiten dar acceso a aplicaciones de terceros, por ejemplo al «iniciar sesión con…». Retira el permiso a todo lo que no reconozcas o ya no uses.
  6. Avisa a tus contactos. Si se enviaron mensajes en tu nombre, cuéntales que no eras tú y que no abran los enlaces ni hagan las transferencias que se les pidieron desde tu cuenta.
  7. Vigila el banco si había datos de pago. Revisa los movimientos, llama a tu banco al teléfono de su web oficial o de la propia tarjeta y, si ves cargos que no reconoces, pide que la bloqueen.
  8. Cambia la contraseña donde la repetías. Si usabas la misma, o una variante como añadir un número al final, en otros servicios, cámbiala en todos. Aquí un gestor de contraseñas te salva la vida; tienes una comparativa de los mejores gestores de contraseñas open source para elegir el tuyo.

Cuando la cuenta esté asegurada, revisa con un antivirus el dispositivo desde el que crees que se filtró todo, sobre todo si instalaste algo de procedencia dudosa o metiste tus datos en una web sospechosa.

Qué hacer si ya no puedes entrar

Si el intruso ha cambiado la contraseña y los datos de recuperación, toca usar el proceso oficial de recuperación de cada servicio. Google, Microsoft, Apple, Meta, X o TikTok tienen el suyo, normalmente accesible desde el enlace de «¿Has olvidado tu contraseña?» o similar en la pantalla de inicio de sesión.

  • Entra siempre escribiendo tú la dirección oficial o desde la app oficial, nunca desde un enlace que te llegue por mensaje.
  • Si puedes, inténtalo desde un dispositivo y una conexión que ya hayas usado antes con esa cuenta: a algunos servicios les ayuda a reconocerte.
  • Aporta todos los datos que recuerdes: contraseñas antiguas, fecha aproximada de creación de la cuenta, correos de recuperación anteriores.
  • Desconfía de quien te ofrezca «recuperar tu cuenta» a cambio de dinero, sobre todo si te contacta por redes sociales después de verte pedir ayuda. Es una estafa que se ceba con quien ya ha sido víctima.

Dónde pedir ayuda en España

No tienes que pasar por esto a solas. El 017 es la línea de ayuda en ciberseguridad de INCIBE, el Instituto Nacional de Ciberseguridad: es gratuita y confidencial, y te orientan sobre qué hacer en tu caso concreto, ya sea una cuenta robada, una estafa o una suplantación. Tienes más información y otras vías de contacto en incibe.es.

Si ha habido fraude, como cargos en tu tarjeta o dinero que te han sacado, o si alguien está usando tu identidad para engañar a otras personas, presenta una denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil. Antes de ir, reúne pruebas:

  • capturas de pantalla de los mensajes, avisos y publicaciones fraudulentas;
  • los correos de alerta de inicio de sesión o de cambio de contraseña;
  • fechas y horas aproximadas de lo que ocurrió;
  • los movimientos bancarios sospechosos, si los hay.

La denuncia también te sirve de respaldo ante el banco o ante el propio servicio si tienes que demostrar que no eras tú.

Que te roben una cuenta fastidia, pero si actúas rápido y en orden, tienes muchas opciones de recuperar el control. La mejor recuperación, eso sí, es la que no necesitas: contraseñas únicas, verificación en dos pasos y ojo con los enlaces. Si algún término te suena a chino, tienes el glosario hacker con 50 términos explicados, y si quieres más guías como esta, puedes suscribirte a la newsletter.

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