Neón reflejado en asfalto mojado, megacorporaciones que lo controlan todo y gente que sobrevive en los márgenes con un portátil y mucho ingenio. El cyberpunk empezó como un género de ciencia ficción en los años 80 y hoy es una estética reconocible en el cine, los videojuegos… y la ropa. Te contamos de dónde viene, qué tiene que ver con la cultura hacker y cómo se traduce en un look.
La palabra la inventó Bruce Bethke en 1980 como título de un relato que se publicó en 1983, y el editor Gardner Dozois la usó poco después para bautizar a toda una generación de autores. El libro que lo cambió todo llegó en 1984: Neuromante, de William Gibson, que popularizó la palabra ciberespacio y puso en el centro de la historia a un hacker, un «vaquero de consola» que se conecta a la red para robar datos a las grandes corporaciones.
En 1986 Bruce Sterling reunió a los autores del movimiento en la antología Mirrorshades y lo resumió en una idea: alta tecnología y vidas al margen. High tech, low life. Un futuro en el que la tecnología lo ha invadido todo pero no ha arreglado nada.
Si hoy reconocemos el cyberpunk a primera vista es por el cine y el anime. Blade Runner (1982) fijó la imagen de la ciudad nocturna, lluviosa y llena de anuncios luminosos. Akira (1988) y Ghost in the Shell (1995) llevaron a Japón la pregunta de qué significa ser humano cuando cuerpo y mente se pueden conectar a la red, y Matrix (1999) convirtió a los hackers vestidos de negro en iconos de toda una generación.
En el cyberpunk los protagonistas no son héroes con superpoderes: son personas que entienden cómo funcionan los sistemas mejor que quienes los controlan. Desconfían de las corporaciones, cuidan su privacidad y se mueven por la red sin dejar rastro. Es, en el fondo, la ética hacker llevada a la ficción: curiosidad, autonomía y cero fe ciega en la tecnología que nos venden.
En la ropa, el cyberpunk se cruza con el techwear, la moda que toma prestadas prendas técnicas de montaña y uniformes de trabajo y las lleva a la ciudad. Sus códigos se repiten:
Todo look techwear empieza por abajo. Un cargo táctico con bolsillos y correas o una pernera ancha de inspiración japonesa marcan la silueta.
Es la prenda que define el conjunto: del cuero sintético con columna metálica de la Chaqueta .:BACKBONE:. al plumífero largo .:COLD BOOT:. o la chaqueta de capucha envolvente .:AIRGAP:..
El terreno donde el cyberpunk se nota más: cuellos que suben hasta la nariz, máscaras con cremallera y, para quien quiere luz, líneas de neón como las de la Sudadera .:WIREFRAME:..
Cremalleras, retales y bolsillos de parche para no perder el estilo en verano.
La ficción cyberpunk imaginó ciudades llenas de cámaras, y hoy ya las tenemos. Por eso una de las prendas de esta colección también forma parte de nuestra línea Anti-IA: la Chaqueta Anti-IA .:R3FL3CT0R:., de tejido reflectante holográfico que con el flash convierte tu silueta en un destello.
Como siempre en THS, cada prenda lleva un nombre que solo entienden los que saben:
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